Las empresas portuguesas son conscientes de la preocupación por la sostenibilidad y ya hay varios buenos ejemplos de procesos innovadores en la industria de los materiales. Portugal, ya pensando en el futuro, aspira a ser un líder mundial en su desarrollo.

Abogar por el bienestar de los animales. Lucha contra el plástico. Reducir el gasto. Fomentar el reciclaje. Disminuir la huella de carbono… ¿Es posible cumplir con todas estas responsabilidades sociales y ambientales sin comprometer la comodidad, la estética y el diseño de un par de zapatos? ¡La respuesta es sí! Según el Plan de Acción del Clúster de Calzado para la Sostenibilidad, una asociación entre APICCAPS y el Centro de Tecnología del Calzado de Portugal, es posible a través de tres ejes principales: Planeta, Gente y Empresas.

La sostenibilidad se está convirtiendo en algo más que una tendencia y definitivamente no dejará de estar de moda, porque en realidad afecta a empresas y consumidores. Por tanto, las cuestiones medioambientales están marcando una gran diferencia en la industria portuguesa del calzado. En la actualidad, las marcas de calzado sostenible están siendo más solicitadas que nunca. Un estudio de Nielson Global ha concluido que el 66% de los consumidores están dispuestos a pagar más por un producto sostenible y, según la tendencia, se espera que este porcentaje aumente en los próximos años.

Mientras las empresas nacionales se adaptan a los nuevos retos, el Plan de Acción del Clúster del Calzado, compuesto por 12 medidas y 50 acciones, tiene como objetivo convertir a la industria portuguesa del calzado en el líder mundial en el desarrollo de soluciones sostenibles.

Siguiendo la modernidad

Hoy en día existen varias marcas en el mercado con calzado 100% vegano, biodegradable elaborado con plástico reciclado, o simplemente utilizando cuero, como única materia prima, demostrando que la industria del calzado puede ser un escaparate para la reducción, reutilización y reciclaje de residuos y materiales.

El sector se está reinventando, teniendo en cuenta el bienestar de los animales y la trazabilidad de los productos. Los estudios han demostrado que, con el aumento del consumo mundial de carne, si la piel de los animales no se convirtiera en cuero, nos enfrentaríamos al problema de tener una estimación de 10 millones de toneladas de desechos de piel al año. Esto significa que rechazar el uso de cuero puede interpretarse como un apoyo a la contaminación ambiental. Por el contrario, comprar un par de zapatos de cuero puede interpretarse como un apoyo al reciclaje.

Esta realidad no significa que no haya conciencia sobre el bienestar de los animales, ya que no se mata al animal por su piel. Además, con la evolución tecnológica de los procesos de fabricación y las rigurosas acciones de gestión de residuos, el cuero tiene que cumplir estrictos estándares ambientales de «origen responsable». Durabilidad y resistencia son dos valores agregados principales del calzado de cuero. Invertir en zapatos de cuero natural es invertir en un producto que durará considerablemente más tiempo, ya que su ciclo de vida será mucho mayor que el de otros materiales.

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