La irrupción de la pandemia hizo que la industria textil apostara por la comodidad sin concesiones en sus diseños. Un año y varios meses después, con la esperanza de que, por fin, volvamos a vivir unos locos años veinte como aquellos del siglo anterior, la moda se atreve de nuevo con la sofisticación, el divertimento o, incluso, la vanguardia. Colores vibrantes y motivos florales XL en pleno invierno, vestidos lenceros de fiesta combinados con prendas de diario, arneses y corsés de líneas futuristas como nuevos complementos… son algunos ejemplos de este optimismo renovado.

En esta línea, la casa Balenciaga ha presentado unas rompedoras botas altas, cuya silueta plateada de reminiscencias medievales podría marcar tendencia. De lo que no cabe duda, en cualquier caso, es de que las botas de caña alta vuelven. Botas por encima de la rodilla, con plataforma o de efecto arrugado serán el calzado imperante en los estilismos de este otoño-invierno. Por lo que se refiere a las botas de efecto arrugado o slouchy boots, algunas marcas han recuperado la silueta clásica de los ochenta con tacón triangular, acabadas en punta y fabricadas en piel o ante. Otras firmas, en cambio, han arriesgado con un renovado diseño en colores metalizados.

En las temporadas anteriores, la eclosión de los pantalones tobilleros traía consigo el regreso de todo un clásico, las botas Chelsea. Ahora, la estrella de esta primavera, las faldas midi, se alarga hasta la temporada otoño-invierno. Y con ellas combinan a la perfección las botas slouchy. El regreso de este look, icono de los años ochenta, prueba cómo la estética retro nunca deja de fascinarnos. Como ya apuntábamos, los más osados podrán elegir la versión más futurista de este modelo de bota y añadir un toque dorado o plateado a sus outfits.

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